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viernes, 24 de diciembre de 2010

Depresión.... esa horrible palabra!!

Primeramente, quiero disculparme ante todos mis lectores por estos meses de plena ausencia. Actualmente, me encuentro cursando una beca de estudios en Paris y, por tanto, el tiempo que disponía para hacer cosas que tanto me gustan como escribir en mi blog se ha visto inmensamente alterado. No obstante, vuelvo con más ganas que nunca e igual de reivindicativo que siempre así que os digo de nuevo: Bienvenidos a mi blog, a mis pensamientos escritos, a mi forma de ver la gran ciencia de la Psicología.

Llevaba tiempo con ganas de compartir algo con vosotros, una idea, un sentimiento. Constantemente, tanto en la calle, como en casa, como en los medios de comunicación, empleamos una serie de palabras para describir los propios estados de ánimo, pero, ¿sabemos realmente qué estamos diciendo? ¿sabemos todo lo que implica decir "tengo depresión", "estoy depre"?

Un Trastorno Depresivo Mayor es algo mucho más complicado de lo que creemos, no es el mero sentimiento de tristeza por el que te atreves a decirle a tus más allegados que "estás depre", se trata de un conjunto muy amplio de síntomas (al menos cinco han de darse simultáneamente) que han de durar como mínimo dos semanas y persisten durante más de dos meses, lo cual implica un cambio respecto a la actividad previa. 



La sintomatología precisa es (según el manual de criterios diagnósticos DSM-IV-TR):
- Estado de ánimo depresivo durante el día, casi cada dia. (En niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable)
- Disminución del interés o de la capacidad para disfrutar de las actividades que anteriormente resultaban placenteras.
- Pérdida importante de peso (sin régimen), o aumento considerable, o del apetito.
- Insomnio o Hipersomnia diarios.
- Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día.
- Fatiga o pérdida de energía.
- Sentimientos excesivos o inapropiados de inutilidad o culpa.
- Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse, o indecisión.
- Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico, tentativa de suicidio o plan específico para suicidarse.

Como veis, para que una persona tenga realmente DEPRESIÓN han de darse conjuntamente varios síntomas y durante un tiempo determinado. Como leí una vez, es verdad que todos tenemos de todo: todos hemos tenido temores, nos hemos sentido tristes, nos hemos inquietado sin saber por qué y hemos tenido momentos de angustia.
La diferencia estriba en que esas emociones y esos sentimientos no constituyen “síntomas” ni forman síndromes.
Creemos que somos únicos y que nadie nos conoce realmente: el dolor y el sufrimiento son experiencias personales, cada uno sabe donde aprieta su zapatoes cierto; pero no es menos cierto que “sentir y vivir” no correlaciona con patología:  una cosa es “estar triste” y otra “estar deprimido”.

Por consiguiente, si tienes un mal día, una mala etapa, una mala racha, en la que las cosas no te van todo lo bien que tu quisieras, y por ello estás triste, sin ganas de salir a la calle o relacionarte con tus amigos, has de tener en cuenta y saber que no tienes depresión, pues para ello se requiere mucho. Sólo tienes que pensar de otra manera, abrir tu mente, darte cuenta que tienes muchísimas cosas por las que ser feliz, tienes a tu alrededor a gente que te quiere, y merecen que tú estés bien, tienes que saber que las cosas pueden cambiar, todo puede cambiar, sólo tienes que querer, sólo eso, poner de tu parte, ponerte guap@, salir a la calle, disfrutar de la gente que siempre está contigo, y ser consciente que la vida es muy muy corta, y no tenemos tiempo para desaprovecharla. Hoy es 24 de diciembre, sal y disfruta!





lunes, 6 de septiembre de 2010

Anorexia Nerviosa: Una de las enfermedades del S.XXI

La Anorexia Nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que, actualmente, se encuentra tristemente de moda. Está asociada a una idea sobrevalorada de la delgadez, a una excesiva preocupación por el peso y a un miedo desproporcionado a engordar que provoca una alteración de las conductas de ingesta y facilita la aparición de comportamientos anómalos cuya finalidad es evitar la ganancia de peso.

Las características principales son:
- Pérdida significativa del peso corporal, fruto de la decisión voluntaria de adelgazar y que se consigue con una restricción drástica de la ingesta, especialmente de alimentos calóricos, así como con otro tipo de conductas como ejercicio físico excesivo, vómitos o abuso de laxantes y diuréticos.
- Intenso miedo a ganar peso.
- Alteración de la imagen corporal, se sobrevaloran las dimensiones del propio cuerpo, la autoestima depende del cuerpo y la figura.
- Importantes alteraciones físicas que dan lugar a la aparición de amenorrea (pérdida de la menstruación) en las mujeres y pérdida del interés y potencia sexual en los hombres.
- Se distinguen dos subtipos: Anorexia restrictiva y anorexia bulímica, esta última se caracteriza por cursar con episodios de atracones seguidos de conductas purgativas (abuso de laxantes, diuréticos, vómitos).


Desgraciadamente, las posibilidades de que el trastorno se cronifique a pesar de recibir tratamiento son bastante altas. Además, con frecuencia, muchos de estos pacientes desarollan una bulimia nerviosa tras superar la anorexia. Pero, ¿cuáles son las razones por las que una chica (este trastorno es más frecuente en el sexo femenino) se obsesiona por la delgadez hasta tal punto de ser diagnosticada?:
Entre los factores predisponentes de anorexia nerviosa se encuentran: ser mujer, adolescente, tener historia previa de sobrepeso, actitudes de personalidad como un excesivo perfeccionismo y baja autoestima, conflictos familiares y la presión social. Sin embargo estos factores no precipitan de manera notoria el trastorno, sino que hacen a la persona más vulnerable a padecerlo. Realmente, el cuadro se precipita partiendo de algún acontecimiento que bien por su carácter estresante, o bien porque se relaciona directamente con el cuerpo o la imagen corporal, provoca miedo a engordar y como consecuencia que el sujeto comience una dieta restrictiva. Así, los efectos de la restricción alimentaria son la privación biológica de energía, la experimentación de hambre y la urgencia de consumir alimentos, lo que provoca la presencia de atracones (caso de la anorexia bulímica). Dicho atracón produce una gran ansiedad que reduce de forma inmediata con el vómito y el propósito de hacer un ayuno más severo.  

Finalmente, son interesantes los factores que ayudan a mantener y cronificar el trastorno y merecen plena atención terapéutica. De esta forma, el principal factor de mantenimiento es la dieta restrictiva, la cual produce a largo plazo la disminución del ritmo metabólico basal, lo que facilita la probabilidad de ganar peso y, por tanto, ayuda a cronificar el cuadro ya que la paciente piensa que si comiendo tan poco no adelgaza, que pasaría si comiera normalmente. La dieta produce frustración y baja sensibilidad a claves internas, como aquellas que señalan saciedad y contribuyen a la aparición de episodios bulímicos. 

¡Un dato!: La anorexia nerviosa presenta la tasa de mortalidad más alta de los trastornos psiquiátricos.